domingo, 1 de abril de 2012



Te puedes volver adicto a cierto tipo de tristeza; como la resignación al final, siempre al final. Entonces, cuando nos dimos cuenta de que esto no tenía sentido, dijiste que podíamos seguir siendo amigos. Pero debo admitir que estaba contenta de eso hubiera terminado.
Pero no tenías porque cortarme de tu vida, hacer como si nunca hubiera pasado y como que no éramos nada.
Ni siquiera necesito tu amor, pero que me trates como a una extraña es áspero.
Haz que tus amigos recojan tus cosas y cambien tu número aunque supongo que no lo necesito. Ahora solo eres alguien a quien solía conocer.